MAPFRE: El mundo del seguro tiende a mejorar

MAPFRE: El mundo del seguro tiende a mejorar




Mejoran también las previsiones para América Latina, por el buen comportamiento de algunas de sus principales economías, lo que está repercutiendo favorablemente en los principales mercados de su sector asegurador. No obstante, muchas economías tendrán que esperar a 2022 para recuperar su nivel previo a la crisis, por lo que la recuperación de sus mercados aseguradores puede mostrarse desigual con una salida más lenta.
Por otro lado, la siniestralidad de las entidades aseguradoras tiende a repuntar por el mayor número de reclamaciones derivadas del proceso de reapertura (que afectan particularmente a los negocios de autos y de salud) y por el incremento del coste que puede conllevar las tensiones inflacionistas que están sufriendo muchos mercados. Estos factores, junto con la caída en la rentabilidad de las inversiones por las políticas monetarias ultra acomodaticias, pueden afectar de forma negativa a la rentabilidad de las entidades aseguradoras, poniendo presión a su vez sobre los precios de los seguros.

Los bancos centrales de muchas economías comienzan a plantearse una posible retirada gradual de sus medidas de política monetaria ultra laxas ante el repunte de la inflación y la mejora de la situación económica, lo cual se ha visto reflejado en las curvas de interés libres de riesgo producidas por la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones (EIOPA), que muestran un incremento de los tipos en todos los tramos de las curvas analizadas, con alguna notable excepción como es el caso de China. Algunos países emergentes se han visto obligados ya a revertir parte de las medidas adoptadas en apoyo de sus economías, e incluso en algunos casos a cambiar la orientación hacia una política monetaria restrictiva con fuertes subidas de tipos de interés ante una inflación más persistente de lo esperado y que excede con creces su objetivo de inflación, como es el caso de Brasil y México. Estas subidas de tipos están generando un entorno más favorable para el desarrollo del negocio de Vida ahorro y de rentas vitalicias tradicionales. En este sentido, los mercados de los seguros de Vida en Brasil y en México están experimentando un importante crecimiento en su volumen de negocio, en lo que también influye una mayor demanda de protección contra el riesgo de fallecimiento a raíz de la pandemia.

Centrándonos en España, el sector asegurador sigue mostrando importantes crecimientos tanto en los seguros de No Vida como en los de Vida, aunque en estos últimos es destacable el efecto base encontrándose todavía lejos de alcanzar el nivel precrisis. La renta variable comienza a percibirse como una alternativa para protegerse contra el entorno de bajos tipos de interés y el repunte de la inflación, lo que está favoreciendo el desarrollo de los productos de seguros de Vida en los que el tomador asume el riesgo de la inversión que van cobrando importancia ampliándose el abanico de productos que se lanzan al
mercado. El negocio de No Vida nunca llegó a perder el nivel anterior a la crisis y está mostrando crecimientos significativos en términos interanuales, al hilo de la recuperación del crecimiento económico (salvo algunas líneas puntuales de negocio).

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ajustó el PIB del segundo trimestre del año, que se situó en 17,5% a/a y 1,1% t/t (en vez de 19,8%y 2,8%, respectivamente). Este ajuste se debe a que los datos de junio no eran definitivos en la publicación del dato anterior.
En el tercer trimestre, se espera un crecimiento del 3,3% a/a, o 2,5% t/t; estimaciones que reflejan una actividad que se ha recuperado en gran medida con la eliminación de gran parte de las restricciones (índice de restricción en torno al 42%), gracias a una reducción muy significativa en el número de contagios y un programa de vacunación que ha alcanzado al 81% de la población.
Las actividades de hostelería y turismo se han reabierto con condiciones, y eso ha propiciado una visible recuperación, pero aún por debajo del año 2019 (pernoctas de turistas nacionales en agosto -26% y de extranjeros -50% versus 2019). Las exportaciones recuperaron, pero tampoco alcanzan el nivel de 2019 y podrán crecer un 10%, cuando en 2020 cayeron un 20,2%. Se prevé que en el tercer trimestre el ritmo de recuperación será mejor que en el segundo (ahora revisado al +1,1% t/t), según sugieren los datos de la afiliación a la seguridad social. Los resultados de la Encuesta del Banco de España sobre la Actividad Económica muestran que las empresas aprecian una mejora de su facturación en el tercer trimestre.
El indicador de Sentimiento Económico de la Unión Europea sube a 109,4 y la confianza del consumidor (-8,6 en septiembre) ya están en niveles pre-crisis. Los índices de gestores de compras (PMIs) en septiembre retroceden un poco, el compuesto a 57,0 puntos, el manufacturero a 58,1 y el de servicios a 56,9. Asimismo, las ventas al por menor también retroceden un poco en agosto (-1,2%) y la producción industrial sube un 1,6% a/a. Por otra parte, el despliegue de los proyectos asociados al programa europeo NextGenEU apoyará la recuperación de la actividad. Esto se traducirá en una expansión del PIB, que, en términos de las tasas de crecimiento, será especialmente pronunciada hasta mediados de 2022, porque este es el período en el que se espera que los aumentos del gasto asociado al NextGenEU tengan una mayor magnitud. En este contexto, hemos revisado nuestras estimaciones de crecimiento del PIB a 5,7% en 2021 y a 6,2% en 2022 (véanse la Tabla 1.2.3 y las Gráficas 1.2.3-a y 1.2.3-b).
Por otra parte, la inflación alcanzó 4,0% a/a en septiembre (indicador adelantado, y +0,8% m/m), impulsada por los carburantes, gas y alimentos sin elaboración. La subyacente sube al 1,0%, y el IPC general podrá terminar el año con un promedio estimado de 2,7%.

Los riesgos de cara al último trimestre del año y siguientes han aumentado, especialmente la inflación por el aumento de la factura energética debido a la subida del gas, de la electricidad y de los carburantes. La entrada de turistas extranjeros en agosto ha alcanzado 5,1 millones, prácticamente la mitad de lo habitual en un mes de agosto. El aprovechamiento eficaz de los fondos de la Unión Europea es clave para la recuperación, mientras que la retirada de los apoyos temporales activados por la pandemia pondrá al descubierto qué empresas se mantienen solventes. El pequeño comercio, especialmente la restauración, está presionado por menos turistas y la subida de los costes energéticos puede ponerlos en tensión. Asimismo, la crisis de suministro de chips está afectando a la producción de automóviles, lo que se traducirá en una reducción de las exportaciones en este año respecto a lo anteriormente esperado.

 

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